No tiene por qué ser así. Los edificios existen, al igual que las soluciones para hacerlos accesibles, habitables y asequibles. Lo que falta son las normas para hacerlo posible: dar uso a los edificios vacíos, impulsar la rehabilitación, permitir que las personas permanezcan en sus hogares, frenar la especulación, garantizar que la vivienda siga siendo asequible a largo plazo, invertir de forma sostenible y crear una Agencia Europea de la Vivienda que coordine todas estas medidas.